Que son los coadyuvantes…

5 Abr

Los aliados de los fitosanitarios

La eficiencia en los tratamientos de malezas no solo depende de la elección adecuada de los herbicidas sino de los aditivos que hacen posible que el producto llegue a destino. Qué hay que saber de cada uno.

Los productos fitosanitarios tienen a un grupo de grandes aliados que los ayudan a mejorar su eficiencia. Y, precisamente, por cumplir con esa acción, son conocidos como coadyuvantes. Estos aditivos son agregados al tanque del equipo pulverizador con el objetivo de que ayuden a mejorar la acción del producto fitosanitario que se está aplicando. Al respecto, el ingeniero agrónomo Daniel Leiva, especialista en Protección Vegetal del INTA Pergamino, acaba de publicar un trabajo que ayuda a clarificar las confusiones que se pueden generar al momento de tener que elegir entre estos aditivos.

En primer lugar, el trabajo deja en claro que comercialmente existen 10 tipos de coadyuvantes: tensioactivos (también conocidos como humectantes o surfactantes), emulsionantes, adherentes, penetrantes, antievaporantes, antideriva, antiespumantes, secuestrantes, acidificantes y limpiadores desincrustantes.

La elección de cada uno de ellos depende varios factores, pero especialmente de las barreras que debe sortear el caldo de aspersión. El primer obstáculo a la penetración del producto en la hoja es la cera superficial, luego la membrana compuesta por una matriz de cutina, plaquetas de cera y celulosa. Y antes de llegar a la pared celular debe enfrentar a una capa de pectina. Además de atravesar todas estas capas influye también el espesor de cada una.

Luego, atentan los factores ambientales: por ejemplo, bajo condiciones prolongadas de sequía el espesor de la capa de cera se incrementa a la vez que se reduce el espesor de la membrana cuticular, por lo tanto la circulación del caldo de aspersión se ve dificultada por la proximidad de las plaquetas de cera.

En cambio, bajo buenas condiciones de humedad de suelo, la evapotranspiración permite un flujo que garantiza una absorción constante. Con estas condiciones, de buena humedad en el suelo, se incrementa el espesor de la membrana celular separando las plaquetas y por lo tanto también se facilita el tránsito del caldo de aspersión hacia la parte viva de la hoja.

 

» Tensioactivos (humectantes o surfactantes)

Estos coadyuvantes incrementan varias veces la superficie de contacto con la hoja y por lo tanto la absorción del caldo de aspersión. De este comportamiento deriva el calificativo de humectante, porque moja, mientras que el de surfactante es un anglicismo que surge de la combinación de las palabras: surface active agent (ingrediente modificador de la tensión superficial).

Otro efecto de los coadyuvantes es la compatibilización de fases. Para el caso del aceite de uso agrícola, el efecto del tensioactivo permite la formación de una emulsión estable. Por lo tanto, en ciertos casos, el coadyuvante contribuye a estabilizar las mezclas de formulaciones de fitosanitarios.

» Adherentes

Estos aditivos están compuestos de resinas, látex o ligninas que promueven que la gota se haga más pegajosa.

» Penetrantes

Eliminan o reducen las barreras que dificultan la penetración. Como ejemplos, en el mercado se encuentran la lecitina de soja, el sulfato de amonio y los aceites. Estos productos provocan que la capa de cutina que recubre a las hojas se disuelva y achate, favoreciendo la penetración del caldo.

» Antievaporantes

Estos aditivos recubren el exterior de la gota con un anillo protector. Existen dos tipos: los alcoholes y los aceites. Cuando se utilizan aceites, la gota es más chica y, como el caudal no varía, la cantidad de impactos es mayor. Además, se reduce la tasa de evaporación de la gota. “Agronómicamente el fenómeno descripto reviste gran importancia –señala Daniel Leiva-, ya que las gotas más pequeñas y en mayor cantidad ofrecen una mejor cobertura de hojas y una mayor penetración del canopeo”. Además, el especialista señala que el efecto antievaporante se mantiene luego de impactar sobre la hoja, factor que favorece la continuidad de la penetración del caldo, y en la medida que se evapora el agua el fitosanitario se disuelve en aceite.

Los aceites tienen propiedades antievaporantes y penetrantes. Por lo tanto, de acuerdo al objetivo buscado se decidirá el aceite a utilizar. En el mercado existen dos tipos de aceites, el mineral y el vegetal. El último tiene dos variantes: degomado y metilado. Dado que el aceite vegetal protege mejor a las gotas chicas, resulta conveniente elegirlo ante un follaje denso. En cambio, cuando la acción requerida es la penetración en hojas de gramíneas se debe optar por el mineral o el vegetal metilado.

Respecto de las dosis de aceite cuando es utilizado como antievaporante, aparecen diferencias entre tratamientos terrestres y aéreos. De todas formas, para ambos tipos de aplicaciones, cuando la humedad relativa ambiente (HR) es igual o mayor al 60% no se recomienda el uso de aceite, y cuándo es inferior a 35-40% la recomendación es suspender los tratamientos ya que no resulta posible remediar la evaporación de las gotas chicas, más aun trabajando con avión.

Para los tratamientos terrestres, el técnico del INTA recomienda una dosis de 1 lt/ha cuando la HR= 40-50%, preferentemente con aceite vegetal, mientras que para trabajos aéreos la dosis varía en función de la humedad relativa: 1 lt/ha para HR= 50-60% y 2 lt/ha para HR= 40-50%. Dado que el avión asperja un caldo estimativamente 10 veces más concentrado, también se recomienda el uso de aceite mineral por su menor propensión a separase en fases, ya que se ha detectado que para aceites de origen vegetal tanto el tipo como la dosis de emulsionante afectan su desempeño. Como valor de referencia el emulsionante debe participar en un 15%.

Cuando el aceite es utilizado como penetrante, los distintos fitosanitarios responden de manera diferente. Los graminicidas, por ejemplo, no funcionan si no se usa aceite y por ese motivo las empresas lo formulan como LPU (listo para usar). Los fungicidas responden muy poco al uso de aceite; pero si se los pulveriza con una humedad relativa menor o igual al 60% y con avión, resulta prioritario el efecto antievaporante, ya que si no alcanzan el tercio medio del follaje pierden efecto (al menos en soja para enfermedades de fin de cilco). La dosis variable de antievaporante se recomienda cuando no se logra en el sitio de aplicación el número de gotas pretendido, por ejemplo, ante follaje muy denso, por cobertura de entresurcos y/o altura del cultivo.

Para los casos en los que se requiere una penetración efectiva se recomienda reforzar el aceite con un tensioactivo órgano siliconado.

» Antiderivantes

La deriva es el resultado de la interacción del viento con el peso de la gota. Los coadyuvantes antideriva son poliacrilamidas que aumentan la viscosidad y el tamaño de la gota. El trabajo del INTA señala que con sólo aumentar un 25% el diámetro, se duplica el peso de la gota. Pero, advierte sobre que esto trae como consecuencia una reducción de la cobertura, en consecuencia el empleo de estos productos antideriva es más indicado para tratamientos terrestres. Otra alternativa para agrandar la gota es el uso de pastillas de mayor tamaño, con o sin incremento en el volumen de pulverización. Como ejemplo, Leiva cita que si se está asperjando con pastillas 110 015 (verde) y con una configuración del botalón a 35 cm y se cambia la configuración a 70 cm (portapicos por medio) y a pastillas 110 03 (azul) no modifica el volumen de aspersión (y por ende la dosis por hectárea), pero incrementa el tamaño de la gota (por ejemplo, de 230 a 300 µ a 40 PSI). Dicho procedimiento reduce la deriva, mejora que debe constatarse mediante el uso de tarjetas sensibles colocadas verticalmente en la dirección hacia donde sopla el viento. Otra opción para incrementar el tamaño de la gota es reducir la presión de trabajo, con lo cual baja el volumen de aspersión (y también la dosis por hectárea) que debería ser compensada con una reducción en la velocidad de trabajo. Este procedimiento es factible de realizar con pastillas abanico plano de rango extendido (XR= extend range). Finalmente, existen pastillas inducidas por aire (AI= air inyection) con excelente comportamiento para mitigar deriva.

» Antiespumantes

Los coadyuvantes antiespumantes evitan que el caldo de fumigación retenga aire. Varios productos cumplen con esta función: fluorocarbonados, polixiloxanos, siliconas, aceites minerales y ácidos grasos. Las principales consecuencias de la formación de espuma son la contaminación del ambiente (porque la espuma rebalsa el tanque durante el llenado), no permite completar la carga del tanque de la pulverizadora y, dado que el aire es compresible, produce un flujo pulsante a nivel de pastillas. Aunque los antiespumantes también eliminan la espuma una vez producida, se recomienda detectar el problema en una muestra piloto y agregarlos siempre al agua como paso previo a la incorporación del fitosanitario.

» Acidificantes y secuestrantes

Mientras que las aguas de la región pampeana tienden a presentar valores de pH neutros a levemente alcalinos (7 a 8,2), los fitosanitarios tienden a tener su mayor vida media con pH ácido (aproximadamente 5), por lo tanto resulta conveniente acidificar previamente el agua para prolongar la residualidad de los tratamientos. Entre los principales coadyuvantes que cumplen con esta tarea se encuentran el ácido fósforico y los derivados del ácido EDTA (etilen diaminatetracético), que tienen la propiedad de corregir el agua (efecto tampón o buffer) regulando los valores de pH de la solución.

En el caso de aguas duras (altas concentraciones de iones alcalino térreos, como calcio y magnesio), resulta necesario secuestrarlos o transformarlos en quelatos (anularles la carga eléctrica) de manera que no puedan reaccionar químicamente con los fitosanitarios. Un ejemplo de secuestrante de cationes es el sulfato de amonio, una sal color ámbar y de muy difícil solubilización, por lo tanto la industria la comercializa diluida al 40%. La corrección del agua con sulfato de amonio deber anticiparse 30 minutos a la carga del fitosanitario y con el sistema de retorno en marcha, para garantizar una buena solubilización de la sal y evitar luego cortes en las mezclas de tanque. Los herbicidas que responden positiva y significativamente a la corrección de dureza son: el glifosato (no Premium), el 2,4-D y el gramoxone.

» Limpiadores desincrustantes

Por último, existe un grupo de productos que ayudan a limpiar los equipos de residuos fitotóxicos y eliminar incrustaciones. Los problemas de fitotoxicidad se observan frecuentemente en equipos que previamente han usado herbicidas hormonales. Para la descontaminación de estos residuos es necesario subir el pH a valores entre 10 y 11 utilizando lavandina (hipoclorito de sodio), cuya dosis dependerá de la concentración del producto y de la cantidad de agua y para determinarla es necesario emplear un peachímetro en una alícuota de agua. Como ejemplo de limpiador desincrustante se tiene al amonio cuaternario que ablanda las incrustaciones en tanque, filtros, bomba y pastillas. También suelen utilizarse productos con efecto desengrasante..

 

Fuente: La Nación